El Pirata Barba Trampa
Capitulo II
EL SONADO CASO DE TITARINE
Titarine era un pequeño muñeco que había nacido en el gran teatro de Barba Trampa.
Pobre de los títeres de Barba Trampa, su futuro: una vida movida por hilos.
Pero resultó que Titarine poseía algo que lo diferenciaba de los demás juguetes.
¿Y qué podría ser ese algo?
Pues que Titerine, al igual que Pinocho, tenía el don de moverse solo, sin hilo.
¿Pero de qué forma, si toda la electricidad la había acaparado Barba Trampa?
Muy fácil, este muñequito creía en las hadas. Y como creía en las hadas, su hada madrina se despertó y le obsequió el poder de moverse con una energía más sutil y más fuerte que la propia energía eléctrica. Además le reveló un importante secreto.
Al poderse mover libremente, Titarine huyó del teatro de Barba Trampa, llevaba consigo el secreto que debía comunicar primero a los juguetes de Isla Sol que estaban regados por todo el mundo de los cuentos, y después a todos los demás habitantes del mundo de los juguetes.
Titarine era muy simpático e inquieto como los mismos duendes luminosos que los rodeaban. Así fue por el mundo de la imaginación uniendo corazones buenos. Y si que unió, unió a muchos, y como "En la unión esta la fuerza", esa fuerza creció y creció, y creció tanto que fue a dar a las mismas narices del malévolo pirata.
Temeroso el Viejo lobo del mar, pensó que era necesario apresar a Titarine. El juguete significaba un verdadero peligro, seguro que Titarine había descubierto una poderosa arma que destruiría su teatro en cuestiones de minutos.
- Titarine debe volver, me pertenece, nació en mi teatro, es mio.
Así lo dijo y lo repitió y repitió para que todos en el mundo de los juguetes lo supieran.
Puso en escena toda su experiencia, movió a todos sus títeres, los de adentro y los de afuera, pues el Titiritero llegó a ser tan poderoso que tenía títeres donde quiera.
En la isla los ensayos no paraban, de día y de noche, minuto a minuto, segundo a segundo. En el teatro no se durmió más.
Primero el pirata uso el disfraz de guapo, pero como ese traje ya le quedaba ancho no sirvió. Entonces sacó el de Buenagente. Ese nunca fallaba, estaba hecho de trampa.
LA CAPTURA DE TITANINE.
Con la careta de Buenagente, donde como hemos dicho, era un maestro, logró lo que deseaba. Sepan que el tramposo pirata, era un artista tan genuino que todavía lograba engañar a muchos en el mundo de los juguetes.
Así que capturado Titarine lo trajo de nuevo a su teatro. Tenía la intención de apoderarse de la supuesta arma del muñequito. Lo que no pensó el experimentado Titiritero es que Titarine había terminado su obra fuera de la isla y que a su regreso no pudo adueñarse de su arma, pues esta arma no existía para los ojos del mal. Al ver que Titarine no poseía ninguna arma mortífera lo envió de nuevo con los demás títeres. Ya Titarine era uno más, no significaba nada para él.
Y ese fue precisamente su error.
Sepan que todos los juguetes tienen un duendecillo muy poderoso que son sus hadas madrinas, estos duendecillos invisibles permanecen dormidos junto a los muñequitos por mucho tiempo. Cuando el juguete conoce que existe este poderoso duende, lo llama y es en ese momento cuando el duendecillo despierta e inunda de una fuerte energía al juguete. Este era el famoso secreto revelado a Titarine por su hada madrina y que Titarine comunicó y usó para unir a todos los juguetes de Isla Sol regados por el mundo. Ahora estaba libre de hacer su obra dentro de la isla.
Por eso, de inmediato, empezó su labor.
Recuerden que los juguetes se habían convertidos en títeres con hilos, porque sus baterías eléctricas habían sido robada por el malvado Titiritero. Nunca pudieron defenderse porque estaban controlados totalmente por el pirata.
Había ahora una esperanza, existía una nueva fuerza invisible para los opresores. Esa fuerza no estaba afuera, en los arsenales bélicos que el pirata tenía en abundancia, si no dentro de los juguetes y con esa energía obtendría su libertad.
Cuando todos los antiguos títeres conocieron esto, ya no fueron más títeres, conocían la verdad que los hacía libre.
Además resultó que estos juguetes comenzaron a irradiar luz y esa luz se hizo cada vez mayor y fue tan intensa que derritió la mascara del pirata. Descubierto ante el mundo de la imaginación y los cuentos ya no tuvo más amigos, la soledad lo fue cerrando cada vez más.
Esta claridad irradiada por los muñecos libres de Isla Sol no conocía limites y se regó por toda la isla.
Al existir una fuerza superior y luminosa en la Isla, la fuerzas maléficas que son oscuras tienden a huir. Recuerden que la penumbra sede a la claridad.
Entonces ocurrió el teatrálico final:
La fuerza del mal busca el mal y esa fuerza en su huida recogió a Barba Trampa, lo envolvió en sus trampas y se los llevó mar afuera dando vuelta como un trompo.
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